En los rincones del imperio romano, en la tierra de David, Belén de Judea, nace un niño. El nacimiento de cualquier niño es tan común en la sociedad que no muchos se interesan en ello, excepto los padres. Principalmente cuando ese niño no nace en el lugar en donde viven sus padres y cuando tiene un nacimiento humilde.
Ese es el caso de Jesús de Nazaret. Que nació en Belén, lejos de donde vivían sus padres en aquel entonces, sus padres regresaron a su tierra natal en donde nadie los aloja, por lo que María la madre de Jesús lo da a luz en un establo.